26/10/11

The Edu Files: Octubre 2011

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Tras Hell in a Cell y el reciente Vengeance, Edu regresa a DiarioWrestling para dejarnos su columna mensual tratando cómo le va a la WWE en las últimas semanas. Adelante compañero!

* BIG SHOW EL "DESTROZAFEUDOS":


El mundo del wrestling esta lleno de "claves secretas" no escritas, las cuales unas son más conocidas que otras por el público en general. Una de esas "claves" que rigen las tripas del negocio dicta que, si realmente se quiere conseguir cuajar una pelea que de verdad se pueda considerar como "muy buena", ambos luchadores deben trabajar para intentar hacer que el rival luzca lo mejor posible, en un mutuo y recíproco ejercicio mental y físico que retroalimente a ambos wrestlers sobre el ring para que así ambos consigan el ingrediente imprescindible para lograr parir una buena pelea: que ambos participantes luzcan realmente bien, incluso hasta parecer mejores de lo que realmente son. Pues bien, el actual momento físico que vive Big Show, aderezado con las típicas restricciones que ya todos conocemos tan propias de la actual "Era PG", convierten a este wrestler en un total y absoluto "destrozafeudos", hasta el punto que, si yo trabajara para la WWE, temería como la peste que los guionistas me enfeudaran con él, casi prefiriendo antes iniciar una rivalidad con cualquier otro wrestler. Volviendo a esa "regla no escrita" con la que iniciaba la columna de este mes, el actual Big Show, por razones evidentes, es absolutamente incapaz de lograr que su rival luzca adecuadamente, poniéndole muy difícil a cualquier luchador el lograr sacarle una pelea realmente interesante o aceptable, por muy bueno que sea el profesional que se plante frente a él sobre un ring. En una pelea real, probablemente Big Show podría arrancarle la cabeza a cualquiera de un manotazo debido a su evidente y desproporcionada fuerza física; en términos del espectáculo, esta característica perjudica muy mucho a un luchador que claramente tiene que contenerse mucho para no ocasionar demasiado daño real a sus compañeros, tiñéndose así todas sus peleas con un molesto halo de falsedad que más de una vez chirría incluso en un marco de ficción como es ese en el que ya se cimenta un espectáculo como el del Wrestling. Por si eso fuera poco, encima Big Show fracasa a menudo en esa "contención de fuerzas" de la que hace gala, habiendo dejado ya muchos ojos morados a su paso y habiendo ocasionado aparatosos daños reales a más de un compañero, añadiendo así un punto más de dificultad para cualquiera al hecho de tener que trabajar con él. Si a lo complicado que resulta sacarle una buena pelea añadimos esa necesidad de medir sus propias fuerzas que tanto desluce sus combates, resulta obvio que iniciar un feudo con Big Show conlleva un riesgo enorme de quedar mal y, con ello, de ser "enterrado" en el roster, algo aún mucho más posible si existe un título de por medio.

Un caso muy reciente que sirve como ejemplo a este razonamiento es el de Jack Swagger, ganador del Money in the Bank primero y del Título Mundial de los Pesos Pesados más tarde, iniciaba su actual decadencia tras un feudo con Big Show en el que a los guionistas se les ocurría embarcarle. Como muchos otros, Swagger se las vio negras para sacarle buenos combates a Show, quedaba como un auténtico imbécil en muchas promos y, tras la "travesía en el desierto" que supusieron las semanas que duraba dicho feudo, Swagger perdía el título y quedaba relegado a posiciones midcarder que actualmente ocupa y de las que aún no ha sido capaz de emerger totalmente (de hecho hasta llegaron a sonar rumores de despido este verano que, finalmente, no se materializaban). Miedo me daría ser luchador de la WWE y saber un buen día que los guionistas han decidido iniciar una rivalidad con Big Show, ya que hasta el mismísimo Undertaker debe recordar aun su penoso feudo con él de hace algunos años y que culminaba en, probablemente, el Casket Match más malo de la historia de la industria (no recuerdo exactamente en que PPV). A día de hoy, considero que la única manera en la que Show pueda encajar de forma medianamente aceptable en el espectáculo es como midcarder (como mucho alrededor del Título de Parejas o similar), lo más alejado de los main events posible y, sobre todo, con otros wrestlers que sean tan grandes como él, aunque también se han dado casos de feudos con wrestlers gigantescos bastante decepcionantes. Conociendo el actual y astronómico push que protagoniza Mark Henry como actual Campeón Mundial de los Pesos Pesados (título que solo ha tenido esta vez y tras 15 años de carrera), automáticamente temí por él y pensé que dicho push se volatilizaría sin dejar rastro una vez supe que Big Show era su siguiente rival en la defensa del título. Sin embargo, la pelea que ambos protagonizaban en el pasado Vengeance acababa siendo moderadamente potable (dentro de lo que se puede pedir a una pelea entre estos wrestlers) y gracias, sobre todo, al buen trabajo de Henry vendiéndole muy bien todo a su rival dentro de sus limitaciones. Por cierto, que dicha pelea acababa con un sorpresivo y espectacular momento final cuando el ring se venía abajo tras un Superplex desde una esquina de ambos monstruos que, juntos, deben rondar los 350 kilos de peso, como vemos en este video:


Momento que, sin embargo, no es nada nuevo por mucho que Jerry Lawler se empeñara en afirmar 50 veces que "no había visto nunca nada igual", ya que los guionistas lo utilizaban exactamente igual hace cosa de 10 años con Big Show también como protagonista y contra Brock Lesnar como rival en dicha ocasión. Síntoma evidente de que atravesamos un periodo de "sequía de ideas" por parte del equipo creativo de la WWE y como más adelante volveré a mencionar.



* JOHN MORRISON.- TRAS LOS PASOS DE BOBBY LASHLEY:


Probablemente los aficionados más nuevos (o los de más frágil memoria) no recuerden a Bobby Lashley como luchador de la WWE. Pues bien, Lashley fue un wrestler que formó parte del roster de la compañía de los McMahon entre los años 2005 y 2008 y que se caracterizó por tener ante sí un futuro brillantísimo dentro de la empresa, futuro al que renunciaba de buenas a primeras, según la opinión generalmente aceptada, por hacerle caso a su esposa y abandonar juntos la compañía para la que ambos trabajaban en aquellos entonces. Lashley lo tenía todo: el típico físico que encanta a Vince, el apoyo del público y muchos años por delante para desarrollar su aun limitado Wrestling (ya que Lashley era realmente joven en esos momentos). Con John Cena empezando a romper y llegando al estrellato masivo también en aquella época, no eran pocas las voces dentro de la compañía que llegaban a afirmar sin tapujos que solo era cuestión de tiempo que Lashley llegara (e incluso superara) el nivel de Cena y comenzara a ganar títulos a mansalva que ya parecían esperarle para rodear su cintura. Sin embargo, este prometedor futuro dentro de la WWE se torcía de forma casi repentina y sorpresiva cuando, tras una lesión de cuello que obligaba al wrestler a pasar por quirófano y a tomarse unos meses de baja, el luchador le pedía su liberación a la empresa a tan solo unos días de su reaparición (de hecho la WWE ya había llegado a emitir promos en Raw anunciando su retorno), dejando a propios y extraños con la boca abierta. Los antecedentes a los que todo el mundo culpó fueron los de su novia Krystal, Diva también bajo contrato con la WWE en esos momentos que era despedida de la compañía tras negarse a comenzar una storyline como novia de Edge (papel que acababa interpretando la, por aquellos entonces, novata Alicia Fox). Aunque se trata de algo que puede prestarse a debate, todo el mundo da por sentado que Lashley pidió su marcha motivado por lo que ambos consideraron un "trato injusto" de la empresa para con Krystal, decidiendo marcharse con ella y abandonando así el brillante futuro que, prácticamente, tenía garantizado dentro de la WWE.

A veces resulta alucinante como la realidad supera a la ficción y como se dan coincidencias, deja-vus y giros del destino sorprendentes incluso en un espectáculo esencialmente ficticio como es el del Wrestling Profesional ya que, en estos días, una situación increíblemente parecida es la que se encuentra viviendo John Morrison dentro de la WWE. Como recordaremos, Morrison ha sido considerado, hasta hace muy poco tiempo, como un valor seguro de futuro dentro de la compañía, dándose por sentado que solo era cuestión de tiempo que el wrestler acabará escalando posiciones hasta los main events y, de paso, capturando más de un Título Mundial a su paso. Los inicios de Morrison en la compañía de Stanford fueron ciertamente prometedores desde el primer momento, consagrándose definitivamente como estrella después de unir sus fuerzas junto a The Miz en una pareja que aun es recordada como una de las más brillantes de la última década. Cuando no eran pocos los que auguraban un futuro más brillante a Morrison que a The Miz, los acontecimientos acababan sucediendo de otra manera y acababa siendo Miz quien, una vez en solitario, alcanzaba escalafones más altos dentro del roster de la empresa, logrando capturar el Título de la WWE mientras que su ex-compañero, sorpresivamente, experimentaba más dificultades de las previstas para escalar posiciones, estancándose en la zona media de los rosters y capturando el Título Intercontinental como meta más valiosa alcanzada jamás por el wrestler, pero fracasando, sin embargo, en su intento de asalto a los main events que le llevaba a no lograr establecerse ni "echar raíces" en las posiciones más altas de la compañía. Las razones de que Morrison pueda haberse quedado a "medio camino" en sus objetivos pueden ser muchas y muy variadas, aunque parece obvio que un desacertado turn face acababa perjudicando al wrestler más que beneficiándole ya que, como heel, el de Los Ángeles lograba cuajar sus mejores actuaciones, con lo que dicho turn face en un momento tan delicado pudo suponer una razón de peso (aunque no la única) para que el wrestler acabara viendo truncado su ascenso. El caso es que, al igual que Lashley, Morrison mantenía (y mantiene) una relación sentimental con una de las luchadoras de la WWE por aquellos entonces: una Melina que, tras una aparatosa lesión de rodilla, era incapaz de volver a rendir al mismo nivel de antaño y que, tras bastantes meses de arrastrarse por los rings a un nivel muy por debajo de lo acostumbrado, acababa siendo despedida por una WWE a la que no le funcionaba ni un intento de relanzar a la Diva como heel, agotando su paciencia y decidiendo prescindir de sus servicios. Tras el despido de su novia (producido mientras el luchador sufría una lesión de cuello muy similar a la de Lashley, siendo una coincidencia ciertamente sorprendente), Morrison se vio en la difícil tesitura de apoyar a su novia mientras, al mismo tiempo, intentaba mantener una relación correcta y diplomática con la compañía para la que aun trabajaba, sabiendo que su pareja se encontraba criticando bastante a esa misma empresa dada la manera en la que había sobrevenido el despido. Aunque en los primeros momentos pareció que el wrestler iba logrando mantener al margen su relación sentimental de su relación laboral, manteniéndose realmente correcto y neutral en ese sentido, sin duda algo debía torcerse por alguna de las partes (o por ambas a la vez) cuando, tras un sonado retorno tras la mencionada lesión de cuello, Morrison sólo lograba materializar una única victoria en tres meses de peleas, sumando derrotas sin parar que han acabado desatando rumores de todo tipo pero, sobre todo, despertando la certeza de que la relación entre Morrison y la WWE, por las causas que sean (y que se pueden suponer), finalmente no es todo lo buena que ambas partes esperaban e intentaban mantener una vez se materializaba el despido de Melina. Los últimos rumores apuntan a que un muy decepcionado y disgustado Morrison actualmente se estaría limitando a esperar pacientemente a que llegue la fecha del fin de su contrato con la WWE para, simplemente, no firmar una renovación y quedar libre de los lazos que le unen con la compañía para marcharse de las filas de ésta. De ser ciertos estos rumores, sin duda los paralelismos con la trayectoria de Bobby Lashley en la WWE serían sorprendentes aunque, a diferencia de lo acontecido entre Lashley y la WWE, la relación entre Morrison y la compañía de los McMahon aun está a tiempo de mejorar y de evitar ese desenlace fatídico ya que, por muy negras que se vean las cosas en este momento, nunca se sabe si, antes de la finalización del contrato, podrían darse acercamientos o cambios de actitud que acabaran con las discrepancias actuales entre luchador y empresa. El tiempo lo dirá.


* CM PUNK DESTRONA A JOHN CENA EN VENTAS DE MERCHANDISING:


La noticia saltaba recientemente y, aunque parece tratarse de un aparentemente frío dato contable, lo cierto es que guarda muchas más lecturas e invita mucho más a la reflexión de lo que parece. El caso es que, por primera vez en 5 años, un luchador con contrato regular con la WWE superaba en ventas de merchandising al mismísimo John Cena; un Cena cuyas ventas de camisetas solamente se habían visto ensombrecidas en los últimos tiempos por el reciente retorno de The Rock a la actividad de la WWE. Pues bien, la noticia es que Punk ha logrado desbancar de la primera posición en ventas de merchandising a Cena, superando también a The Rock y, milagrosamente, incluso siendo el que más vende también entre el sector de público infantil, un sector de público que, hasta ahora, tenía a John Cena como Dios absoluto y que, como consecuencia, era el máximo culpable (hay que reconocerlo así) de que John Cena se encuentre actualmente en la posición tan relevante que ocupa dentro de la empresa (ya que los beneficios económicos que el de Boston logra generar entre la audiencia más joven de la WWE es brutal, siendo esa la principal causa de su actual status de "casi intocable"). El hecho de que ahora haya surgido alguien que, no solo vende más merchandising que Cena, sino que también le ha arrebatado el primer puesto en el sector de audiencia infantil y juvenil de la WWE que siempre había dominado el marine, es un dato muy a tener en cuenta por todos y que puede ser sintomático de muchas cosas, entre ellas de que gran parte de la gente empiece a cansarse de la "Era PG" y empiece a sentir ganas de que la compañía vuelva a orientar su producto hacia algo más adulto y menos "familiar" o "políticamente correcto". Mucho hemos debatido ya de hasta que punto el actual personaje de CM Punk puede verdaderamente suponer una "revolución real" dentro de la WWE o hasta que punto un solo hombre puede realmente cambiar la inercia de una empresa de tal magnitud sin ver como sus "intentos revolucionarios" se estrellan contra la gigantesca maquinaria de una multinacional como si de una mosca chocando contra el Monte Everest se tratara, pero lo que si que está claro es que este dato puede suponer un primer y diminuto pasito en un camino de varios kilómetros de distancia que aun queda por recorrer. Algo es algo, y por algo se empieza.


* RAW BOOOOOOOOOORING:

Los tres pilares sobre los que se asienta un buen show de Wrestling son las promos, las storylines y, evidentemente, los combates. Si esos tres pilares se muestran sólidos y fuertes, la calidad de cualquier programa o PPV esta más que garantizada. Lo cierto es que los Raw previos a Vengeance han sido absolutamente soporíferos y me han llevado al paroxismo del aburrimiento, básicamente porque ninguno de esos 3 pilares fundamentales funcionó de forma individual en dichos programas. Afortunadamente Smackdown supo salvarse de la quema y resultar algo más interesante y entretenido gracias a su propia identidad como show, es decir, Smackdown es un show de Wrestling mucho más tradicional y mucho más "de toda la vida" que Raw y eso le ha permitido no caer de una forma tan obvia en el sopor como si lo ha hecho su otro "programa hermano" gracias, precisamente, a dicha identidad propia. Sin embargo, Raw es un show mucho más comercial, accesible, "tele-novelero" y orientado mucho más al espectáculo facilón, Raw es el show de la WWE destinado a vender y a abrir público (incluso público casual o poco familiarizado con el Wrestling), lo que le hace resentirse mucho más que Smakdown en esos momentos en los que apenas hay guiones interesantes o momentos realmente reseñables. Y es que, si aparece en el horizonte algún momento de poca inspiración por parte de los guionistas, Smackdown puede salvar los muebles con simple Wrestling, pero Raw se ve mucho más afectado al nutrirse mucho más del espectáculo, de la "telenovela" y de lo estrictamente comercial que Smackdown.

Varias eran las historias que se encontraban en pleno desarrollo desde el verano hasta hoy y todas ellas las que se han diluido de forma alarmante hasta quedar apenas en nada, convirtiendo así a Raw en un show que debería haberse vendido en Farmacias como somnífero. Christian y Sheamus se enzarzaban en un feudo estéril que mantiene a ambos alejados de cualquier posibilidad de título, Mark Henry se encuentra tan over en estos momentos que lograba desplazar a Randy Orton lejos de la órbita del Título Mundial de los Pesos Pesados para acabar relegándole a una rivalidad en la zona midcarder con Cody Rhodes (aprovechando el famoso accidente en el que a Orton se le iba la mano y le ocasionaba una herida sangrante a Rhodes en el cráneo por la que el wrestler tuvo que recibir 9 puntos de sutura tras ser golpeado por excesiva fuerza por su compañero con la campana que da inicio a los combates)... pero, sin duda, la historia que más prometía y que peor desarrollo sufría era la de CM Punk, Triple H y las vicisitudes políticas tras bastidores con un Triple H con grandes problemas para llevar el timón de la compañía. Hasta ese momento bien, y la historia era interesante. El Departamento Creativo de la compañía afirmaban tener 6 guiones posibles para continuar la historia y, visto lo visto, parecían escoger el peor posible, ya que la posterior alianza entre Punk y Triple H me sigue sin cuadrar ni lo más mínimo, me sigue pareciendo antinatural y me cuesta aun encontrarle algún sentido, después de todo lo ocurrido entre ambos personajes. Como digo, menos mal que Smackdown lograba salvar levemente el desastre que Raw perpetraba los lunes de cada semana. Como casi siempre, los PPV suelen suponer novedades y cambios en el desarrollo de las historias, y el pasado Vengeance no fue una excepción. Tras un PPV que aprobaba por los pelos (como cuando un estudiante saca un 5 raspado en un examen), el Raw posterior, aun arrastrando todavía deficiencias de su pasado reciente, mostró una mejor cara y dejó entrever un más optimista futuro a corto plazo, sobre todo sabiendo que ya es hora de ir introduciendo a The Rock en los shows de cara a su próxima reaparición como luchador tras 7 años desde su última pelea como tal en un ring de la WWE. En este caso, el final de Raw ya anticipaba el retorno del People´s Champ siendo escogido por John Cena como compañero para una pelea contra The Miz y R-Truth para el próximo lunes, pareciendo que Cena, conocedor de que lleva las de perder con el público en cuestión de ovaciones y abucheos con el respetable cuando se mide con The Rock, parece seleccionarle como compañero más como un intento de tapar así los abucheos hacia él que porque realmente le apetezca formar pareja con un hombre con el que tiene aun muchas cuentas pendientes. Sea como fuere, bastó esta promo de menos de un minuto para generar más interés del que los últimos 3 o 4 Raw íntegros lograban generar en su momento, viniéndose a mi mente una más que posible explicación al tan bajo nivel en el show de los lunes durante este último mes: seguramente los guionistas han estado tan ocupados escribiendo y diseñando el retorno de The Rock para las próximas semanas que han acabado descuidando las actuales storylines que, como digo, han acabado desdibujándose y diluyéndose como un azucarillo, tal vez, por esa falta de atención.


Edu – DW The Edu Files
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2 comentarios:

  1. Muchas gracias Edu. Sin duda, la mejor noticia a mi modo de ver, la de CM Punk :)

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  2. Me encantan tus artículos, Edu.
    Yo llevo tiempo pensando lo mismo de Big Show, de hecho, recuerdo un comentario que hice en su día, rogándole al cielo que no enfeudaran a Big Show con Alberto del Rio. Por suerte esta situación duró poco al ser traspasado a Raw.
    Pero sí que no puedo evitar recordar el que, para mi gusto, fue uno de los equipos que más me gustó, la SES de CM Punk, y que Big Show se encargó de destrozar (X cierto, y aunque no venga al tema, he leido que Serena sufrió un golpe terrible en la cabeza en un combate y que los médicos temen que no pueda luchar nunca más).
    Con respecto al tema de Morrison, me temo que es un muchacho sin personalidad alguna, sólo así se explica que después de que Melina lo "empitonara", haya seguido besando el suelo por dónde pisa e incluso se enfrentara por su culpa con Trish Stratus, sabiendo lo que mueve la canadiense. En fin, otro gran luchador echado a perder por imbécil.
    En cuanto a RAW BOOooring, sinceramente, yo no encuentro tan difícil hacer buenos guiones, lo que realmente me parece difícil es que lo hagan tan condenadamente mal.
    Como decía Santi, al menos nos queda el buen sabor de boca de lo de CM Punk, aunque no puedo evitar que sea un sabor agridulce, viendo como uno de mis preferidos, Bryan, este cayendo en el ostracismo más absoluto.

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